
Letra y música: Ramón Navarro
No podrán con la barrera de la vida.
No podrán con la memoria montañosa.
Allí está la dignidad que va en el grito.
No te toca, el Famatina no te toca.
Mirador de la vigilia del cóndor soy.
Origen inacabable de las aguas.
Alcancía del oro y de las nubes.
Famatina no te toca y no te toca.
Quien le quiera poner precio a los paisajes?
Cuánto vale las entrañas de la tierra?
Atropellan el sudor y la esperanza.
No se toca el Famatina, No se toca.
No se vende el andar de los guanacos.
No se explotan las piedras ni los mitos.
Ni se alquila el coplerio de los siglos.
No se toca el Famatina, No se toca.
Funcionarios insaciables y suicidas,
hacedores de ilusiones tan monstruosas.
Aprendan de una vez la voz del pueblo
es sencillo, el Famatina no se toca.
No se toca, el Famatina no se toca.
No se toca, el Famatina no se toca.
No se toca, el Famatina no se toca.
Letra: Martina Merlo
Bajando por la sinuosa quebrada
agitado el baqueano va,
un sordo y leve murmullo
en sus oídos comienza a vibrar.
El llamado de la sangre
al cóndor invita a volar,
mientras las víboras inquietas
el santo y seña
entre las piedras aguardaran
A través del viento, el puma,
siente el peligro llegar.
Su simiente, su estirpe
con dientes y garras defenderá.
La lluvia en desesperada carrera
a la tierra quiere llegar.
Algo le dice que se esconda
en las profundidades del lugar,
si abundante, pura y cristalina
para los suyos quiere perdurar.
En el aire algo se percibe
y no es tranquilidad.
Aunque ignoran qué los acosa,
despiertos y alerta
ordena el instinto estar.
La montaña con dolor despierta
su corazón late agitado, sin compás.
Desde sus entrañas el ruido aumenta,
el sordo murmullo ha quedado atrás.
La naturaleza toda
el grito de guerra quiere pronunciar,
Aquel que viene a molestarla
mas que dispuesto ha de estar,
a sufrir las consecuencias
pues no habrá juicio imparcial.
Ve en la pacha mama a la jueza,
el puma fiscal será;
arañas, serpientes y jotes
formarán el benévolo tribunal.
Sin aguardar el veredicto,
cáctus, algarrobos, tuscas y pedregal,
construirán sin demora alguna
el oscuro claustro que ha de cobijar
cuerpos y almas ambiciosas
que sus vidas hacen peligrar.
Y desde el mas allá nuestros ancestros,
con destreza, sabiduría y lealtad,
guiarán a aquellos hombres
que en defensa de su agredido hogar,
una valerosa y digna lucha iniciando están,
para que de la montaña sagrada
al nefasto intruso expulsar.
EL FAMATINA NO SE TOCA