
Por: Alfredo Chade - Fotos: Horacio Suárez (Cambio Ediciones)
La Chaya (del quichua = "rociar con agua") en nuestra zona ha adquirido una forma peculiar de celebración, quizás difiere de otras regiones el país.
Esta manifestación tiene como objetivo principal el olvidar las penas y dar gracia por los frutos de la Pachamama (madre tierra).
El acontecimiento o actividad principal de este festejo se llama "topamiento" que se realiza el primer domingo de Chaya (carnaval). Se inicia con un ritual en el que tiene como protagonistas a la Cuma y el Cumpa, la Guagua, el Pujllay y los vidaleros. Preside la ceremonia el Pujllay, muñeco de trapo que representa a un viejo ridículo, bonachón y anrajoso. Detrás del Pujllay, van en primer término, cantores y cantoras que entonan sus himnos de entusiasmo al toque repetido y monótono de las cajas, y de trecho en trecho se bebe y se canta una vidalita triste y dolorida. Mientras que en cada pausa, todos los del séquito, echan harina en la cabeza del dios ridículo, que va sobre un burro, de un lado a otro con el cuello suelto como si no pudiera tenerse de ebrio, adornado con vainas de algarroba, racimos de uva, una botella de vino y ramas con flores y albahaca.
El topamiento o encuentro es el momento que entre la Cuma y el Cumpa se hacen hermanos espirituales, para toda la vida. Bajo arcos hechos con cañas, gajos de sauce y adornados, van la Cuma y el Cumpa, cada uno con su comitiva y se unen en el centro para intercambiar coronas y ramas de albahaca, se estrechan la mano, jurándose ser compadres hasta la muerte; los asistentes les echan con alegría repentina, harina; luego, les ofrecen un vaso de vino sin que cesen los cantos y vidalas; finalmente, las parejas rompen a bailar una zamba, bajo la autorización del sacerdote brujo y quien dirije toda la ceremonia.
En este encuentro aparece la figura de la Guagua, niño menor de dos años, fabricado con pan de arrope y frutas secas, sostenido por la Cuma para ser rociado con vino, siendo esto, su bautismo. La Guagua debe repartirse por la Cuma y el Cumpa entre los principales asistentes, mientras, las comitivas (una para cada punto cardinal) realizan continuos tapamientos para terminar con las estrofas de vidaleros y chayeros, que al compás de las cajas, expresan sus dichos, pesares y cantares. En nuestra región y por cinco días se festejará la Chaya, tres días de la Chaya grande y dos de Chaya chica y toda manifestación en torno a esta fiesta será presidida por el Pujllay, el cual el último domingo de Chaya será enterrado, significando que se acabaron las alegrías y con el fin de que reviva vigoroso el año siguiente.
Este rito tiene su parte especial ya que, durante el entierro, cantan armando un duelo forzado, gritan y lloran niños, hombres y mujeres.
En esta fiesta tradicional se nivelan todos los aspectos del ser humano; en el juego de la Chaya no se distinguen clases sociales, edades, sexo, religión, posición económica, etc. Además, es la fiesta de gala de la gente humilde, en que exterioriza toda su alegría a través del juego y todas sus penas a través de sus coplas y vidalas.